Maura pedalea 32 kilómetros para subir el San Cristóbal


Mark González le regalo una bicicleta KTM Aera 27 Pro a la bailarina

Parte desde la casa de una amiga en Las Condes, sube hasta la Virgen y se devuelve. "Llegué muerta", reconoce feliz con su nuevo deporte.

Por más que le llegaban y le llegaban invitaciones para todo tipo de corridas, la bailarina Maura Rivera siempre optaba por excusarse para no asistir.

No era de mala onda o por falta de voluntad, sino porque el running no la prendía lo suficiente. “La gente cree que soy full deportista, pero no, me aburro rápido. No soy de ir al gimnasio, no tengo una disciplina constante. Ahora le agarré cariño a andar en bicicleta”, reconoce la señora del futbolista Mark González.

El crack cruzado fue uno de los dos responsables de motivarla con el ciclismo al regalarle una bicicleta KTM Aera 27 Pro para Navidad. La otra parte de la pega la hizo su amiga Caterina Calvo. “Ella me motivó. Lleva un año, ha competido y me acompaña a mi ritmo”, dice Maura.

El 2016 partió con todo para la rubia y su primer desafío fue subir el cerro San Cristóbal hasta la Virgen. El plan siempre es el mismo: se juntan a las 6 de la tarde en la casa de su amiga Caterina, ubicada en Las Tranqueras con Las Condes, y luego pedalean hasta a la cima del monte y se devuelven al punto de partida. Son 14 kilómetros de cerro y 32 kilómetros en total que Maura, orgullosa, asegura haber completado en 2 horas y 15 minutos.

“Terminé muerta. Usamos la entrada que está por La Pirámide y salimos por ahí. Arriba paramos unos minutos para sacarnos fotos, jajajá”, explica la chica.

-¿Por qué te gustó tanto el ciclismo?

-Me gusta porque estás al aire libre, te llega el olor de la naturaleza y puedes escuchar cómo cantan los pájaros. Mi idea es subir cerros, mínimo dos veces por semana. A veces voy al Huinganal (Lo Barnechea), pero ese es más complicado.

-¿Cómo así?

-De partida no es de cemento, es pura piedra con subidas y bajadas. Hay que tener equilibrio y perder el miedo. La otra vez me caí y quedé llena de moretones, pero es parte de esto. Cuando no subo cerros salgo a andar una hora por mi barrio.

-¿Qué te dice Mark sobre tu nuevo deporte?

-Después de hacer los 32 kilómetros le conté y me felicitó desde Brasil. Mark está contento y me motiva. Además, él me dio la bicicleta así que debe sentir que le achuntó al regalo. Es súper liviana, pesa como 10 kilos.

-¿Te gustaría competir?

-Claro, ¿por qué no? Desde chica que ando en bicicleta y en Rusia también. El tema es que ahora me voy a Brasil y no sé dónde puedo competir. Aunque la vida allá está bien relacionada al deporte.

Para Maura no es trivial arrancarse un par de horas para dedicarse al deporte. Su primera obligación es cuidar a sus hijos Markcito (4) y Luciana (1). “Ahora estoy aprovechando que Marckito está de vacaciones con la mamá de Mark y mi mamá me ayuda con mi hija”, revela.

-¿Sientes que el ciclismo es tu espacio para relajarte?

-Sí, sirve para despejarme y desconectarme. Me encanta salir de la casa y estar en contacto con la naturaleza y todo lo que implica. Cuando salgo sola escucho a Rihanna y si voy con mi amiga conversamos.



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